Ala maestra de ceremonias, Cristina Medina, su novio la ha dejado plantada justo antes de la boda, cuando ya lo tenían todo preparado. Ella se ocupaba de la ceremonia y él de la fiesta, que, por lo visto, iba a ser sonada. Ahora, su corazón está roto y ella es un polvorín de rabia, incomprensión y despecho… Aun así, ha decidido seguir adelante con la celebración de la fiesta. ¿Por qué? Muy sencillo: ¡se lo ha dicho su terapeuta!












