La Escuela de Actores de Móstoles volvió a convertirse en una de las grandes protagonistas de las Fiestas del 2 de Mayo de 2026, declaradas de Interés Turístico Nacional, poniendo el broche final a todo el trabajo formativo desarrollado durante el curso en torno a la recreación histórica de los acontecimientos de 1808.

Las fiestas, celebradas en Móstoles entre el 24 de abril y el 3 de mayo, volvieron a llenar las calles de actividades culturales, musicales y festivas, con la recreación de los acontecimientos históricos como una de sus principales señas de identidad.

El 1 de mayo, la Escuela llevó a distintos rincones del centro de Móstoles sus tradicionales escenas costumbristas, con la colaboración del Grupo de Jotas de Móstoles. El Cuartel Huerta, la puerta de la Ermita de Nuestra Señora de los Santos y el escenario de la Plaza de España se trasladaron por unas horas al Móstoles de comienzos del siglo XIX, mostrando al público cómo podía ser la vida cotidiana de sus vecinos en los días previos a los acontecimientos de mayo de 1808.

Un día después, el 2 de mayo a las 20:00 h, la Plaza de España acogió la representación de “1808. Sangre y Arena”, un espectáculo creado en torno a los acontecimientos que marcaron para siempre la historia de la ciudad.

El montaje contó con la colaboración de la Banda La Estrella de Móstoles, reuniendo a 60 músicos en escena y convirtiendo la Plaza de España en un enorme escenario al aire libre para revivir uno de los episodios fundamentales de la memoria colectiva de la ciudad.

La dirección de las representaciones de ambas jornadas estuvo a cargo de nuestro compañero David Fernández (Fabu).

Desde Yllana estamos especialmente orgullosos de un proyecto que va mucho más allá de una representación teatral. La Escuela de Actores de Móstoles, que dirigimos desde Producciones Yllana, tiene como uno de sus principales objetivos unir la formación teatral con la recuperación y divulgación de la historia de la ciudad.

Un año más, decenas de actores, músicos y colaboradores transformaron ese aprendizaje en una enorme experiencia colectiva, haciendo que el teatro saliera a las calles y que la historia de Móstoles volviera a cobrar vida ante sus propios vecinos.

Porque el 2 de Mayo en Móstoles no es solo algo que se cuenta. Hay que vivirlo.